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Archivos de: Junio 2007

CONCIERTO

por Berta99 @ 26/06/2007 - 01:29:59 am

Desde hace algún tiempo escribo unos textos que he ido reuniendo en algo llamado Diccionario interior. Allí está «Concierto». Lo escribí pensando en un amigo uruguayo-maracucho-venezolano que tuve la fortuna de conocer. Igual a su esposa Elsa. Y a los dos hijos que nacieron y vi crecer en esta tierra del sol amada. Eran buenas las tardes de conversar y tomar mate y oír música. Del amigo siempre me impresionó su exuberante dulzura en un cuerpo tan grande, un poco torpe y desaliñado (como él mismo decía). Hace unos días llegó la noticia triste del Uruguay. Esa que uno no quiere escuchar, ni saber… Carlos se fue inmensamente dulce y se nos quedó en el corazón.

CONCIERTO

(a Carlos Haverli)

Hay unos hombres instrumentando el amarillo. En líneas negras, los sonidos de un loco de más allá del tiempo, entretienen el silencio. Una caja al frente le da carácter al sonido de la cuerda: melodía, entre mano y pasado, memoria y tiempo.
Un hombre inmenso, con un traje negro, de cola, sube las escaleras. Perdido en sus manos, un violín. Y uno no sabe cómo es posible tanta belleza entre algo tan pequeño y unas manos tan grandes, estranguladoras. Con movimientos fuertes y enfáticos, el violín se estremece; sin embargo está el encuentro: ¡Delicadeza!


 
 

PARA LOS AMIGOS BLOGUEROS. PARA TODOS.

por Berta99 @ 11/06/2007 - 09:02:46 pm

Este es un poema de Jaime Sabines (nació en Tuxtla Gutiérrez, estado de Chiapas, México, en 1926). Me acompaña desde hace algunos años. Cada vez que lo leo encuentro otra resonancia, otras voces, otras cercanías, otras distancias. Lo comparto con ustedes, amigos, que son otras resonancias, otras voces, otras cercanías, otras distancias. Otra manera de estar cerca. Y ser.

LOS AMOROSOS

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan el amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia ninguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si duermen se los comen los gusanos.

En la oscuridad abren los ojos
y le cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

ORLANDO ARAUJO. Cuatro cuentos.

por Berta99 @ 07/06/2007 - 03:57:20 pm

Orlando Araujo nació en Calderas (estado Barinas, Venezuela) el 14 de agosto de 1928 y murió en Caracas el 15 de septiembre de 1987. Ensayista, cuentista, periodista. Graduado en Letras y Economía, ejerció la docencia en las Facultades de Economía y Humanidades de la Universidad Central de Venezuela, donde fue Director de la Escuela de Letras. Fue Premio Nacional de Literatura en 1975; Primer Premio en el Concurso de Ensayos de la Universidad del Zulia con La palabra estéril; Primer Premio en el Concurso de Cuentos de El Nacional en 1968, entre otros. Entre sus obras: Lengua y creación literaria en la obra de Rómulo Gallegos (1955), Operación Puerto Rico sobre Venezuela (1967), Venezuela Violenta (1968), Situación industrial de Venezuela (1969), Compañero de Viaje (1970), Contrapunteo de la Vida y de la Muerte (1974), 7 Cuentos (1978), En Letra Roja. La violencia literaria y social en Venezuela (1974), Los viajes de Miguel Vicente Pata Caliente (1979), Crónicas de Caña y Muerte (1982), Mis canciones ya viejas (1985), El Niño y el Caballo (1987).

DE CARTAS A SEBASTIÁN PARA QUE NO ME OLVIDE (Caracas, Alianza Gráfica Editorial, 1988)

Un amigo

Un amigo es el refugio de los miedos que sentimos noche y día, alguien que te mira sonriendo cuando tú lo hieres.
Un amigo te levanta cuando caes y no espera saber que te has caído. Es como si de pronto estás muy sólo y alguien te llama para decirte que lo esperes.
Un amigo es el guante de tu corazón cuando hace frío, el bolsillo donde guardas las cosas que no muestras, el abrigo contra la lluvia del odio, un pararrayos aun cuando no haya tempestad, y una tempestad si en la calma te atormentan.
Un amigo es el espejo donde tú eres él, no apagues esa luz y no le falles en cualquier oscuridad.

*

El patio de la abuela

La abuela es pobre y no tiene mucha cosa, pero tiene. Tiene el aire que juega debajo de la mata de mango y los frutos de mejillas de oro con que regala a los niños más negritos del mundo.
-Señora, permiso
-¿Qué quieres?
-Un mango
-Entra, pero no me dejes las conchas en el patio.
Los árboles rodean la casa de la abuela, vienen sembrados desde el río y se inclinan con la brisa del atardecer, huelen las tejas lentamente adormecidos y van sabiendo de cada uno de nosotros; las acacias tienen la timidez de una pestaña y los helechos extienden un pálpito de manos sobre la redondez del aire. Un lagartijo aquí muy cerca hace el amor con una lagartija. Los dos son verdes, pero rojos. Y se muerden el cuello y refriegan temblorosamente contrapunteados por el sol del mediodía. Resuellan y se aman. Y se separan como si no se conocieran.
El patio de la abuela es un camino de piedras con ojeras. Y es la abuela, tan alta y extendida. Tan sonriente que parece que siempre amaneciera en cada una de las palabras que brotan desde el patio, como flores. Uno se va durmiendo poco a poco debajo de la piel de la abuela, en el patio de su manera que quererlo a uno.
Tiene todo lo que una abuela quiere tener:
Un patio, un árbol, una silla, un nieto y una flor. Por dentro tiene añales y caminos y cuentos de nunca contar. Se le ve en los ojos.

*

La libertad

El azulejo es un pájaro de mañanita que tiene el corazón azul. No tiene jaulas, sino el viento y las ramas.
Había una vez un azulejo preso y se murió sin brisa.
Había una vez otro y otro y otros azulejos. Por eso las montañas son azules cuando las ves de lejos, en las mañanas de tus viajes.
-“Déjame ver adónde vamos” –dijo el azulejo, y voló por todo el mundo. El mundo es una palmera de azulejos que aletean y pintan de azul los cielos de la vida.
Azulejo es un azul de lejos. Libertad es un azul de pueblos sin jaulas ni jauleros.

*

El caballo de Bolívar

Bolívar jamás tuvo un caballo: tiene un pueblo.
Uno tenía y era del color del trigo y se lo regaló a José Martí.
Cuando murió Martí se lo regaló a un argentino y el argentino a un chileno y el chileno a un jinete que venía de Nicaragua y el jinete de Nicaragua no lo desensilló: Bolívar cabalga todavía.

UN POEMA DE VÍCTOR VALERA MORA

por Berta99 @ 01/06/2007 - 04:59:17 pm

El ser y la conciencia

Pregunté a los filósofos qué es el ser
y los filósofos respondieron con evasivas
pregunté a los padres de la iglesia
y los padres respondieron de igual manera
pero con un rictus de amargura en la boca
Después hablando con un hombre
buscado vivo o muerto por la policía
me dijo Soy
Somos la posibilidad del porvenir


 
 

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